Terapia Holográmica: Sanación del Alma

jueves, 20 de marzo de 2014

Relatos para Despertar Para Dos · El Juego del Poder

Un día, cansado de las arbitrariedades que ejercía una directora de ashram al conjunto de sus colegas , y, por el contrario, las quejas que sobre ella irradiaban, formaban como una atmósfera diamantina que envolvía las relaciones humanas del ashram, el Maestro después del Ceremonial expresó al pasar:
-El espíritu de la colmena…
“El espíritu de la colmena?” preguntó un discípulo asombrado:
- El espíritu de la colmena… Sí, así es.
Todos se quedaron callados mirándose entre sí.
-El espíritu de la colmena o la consciencia de totalidad es lo que le falta a Ofelia. Por eso venimos al ashram para experimentarlo.
“…y nosotros tenemos que aguantarla”… murmuró unos de los coordinadores de área.
 -Bien, entendamos esto. Nos tenemos que ubicar aquí, señalando con su dedo índice su pecho. Es como estar centrado en la glándula timo que es el director de orquesta del sistema linfático, que con un gesto hace que  hasta la última célula del cuerpo se ponga a disposición del conjunto, e intervenga justamente en el ritmo y melodía de la vida del cuerpo o la aparte del concierto.
Cuando no hay director de orquesta, el primer violinista, entonces la mente asociada al ego toma el control como sustituto de la Timo, para afinar a  la orquesta. A veces reacciona enfadándose al enfrentarse a una exigencia de una parte del cuerpo, dándole a las células una orden de apartarse o callarse porque no es el momento de intervenir desanimándola hasta que se vaya, o un apoyo desmesurado, como permitirle un “Solo”, hasta llegar a convertirse en una célula cancerígena.
-Mientras que esto se experimenta, Ofelia tomara decisiones al antojo del ego, y el conjunto de Hnos. tomará arbitrario sus dediciones  y sentirán que no los dejan expresar el servicio de acuerdo a sus propias voluntades.
-Este proceso parecería doloroso, como confundir el síntoma de la enfermedad que produce el ego desmesurado, y la crisis depurativa que se produce desde la  toma de  consciencia de la totalidad  hasta la  reparación del daño ocasionado.
-No se preocupen. Este ritmo de “aprehendizaje” a través del acierto y del error no pasa desapercibido por quien  es su responsable y lo supervisa.
El Maestro es El director  del ritmo de la vida, tiempo y espacio integrados en el cuerpo del ashram, para que las voluntades individuales  evolucionen al conjunto y Ofelia encamine a todos “afinados” a la dirección del Maestro.
“Uy, que lío”, exclamo un visitante “novo”, con toda la naturalidad de los que miran de afuera y no comprenden que pasa adentro:
El conjunto aclamó la expresión con una carcajada colectiva, disolviendo la atmosfera diamantina, en una brisa cálida de primavera para el espíritu.
El Maestro, tomándose su pausa característica para expresar su sonrisa satisfactoria, dijo como al pasar al acercarse al  visitante:
-No se preocupe, lo que importa es la MÚSICA,… que exprese la sencillez de la verdad, la mentira del ego es muy complicada.
“Menos mal Maestro, ya estaba preocupándome, me había parecido que después de haberlos oído cantar tan desafinados  en el Ceremonial, Ud. estaba sordo.”

Por Sísul

0 comentarios:

Publicar un comentario